El primer paso

Siempre de malhumor. Paciencia agotada. Prisas para todo. Falta de sueño. Comidas descontroladas. Compras compulsivas. Sensación de falta. Llanto. Agresividad…

Pensamos que llegamos a todo, que podemos con todo pero nuestra naturaleza es sabia y nos da señales para que bajemos el ritmo: desfallecimientos, dolores de espalda, de articulaciones, desorientación, ansiedad,… Intentamos seguir adelante pero no podemos. Ese suele ser el momento en el que nos damos cuenta de la necesidad de un cambio. No es fácil pero es necesario.

Entonces un tsunami de preguntas básicas nos embiste: ¿soy feliz? ¿Por qué siempre estoy de mal humor? ¿Qué es lo que me hace ilusión? ¿Me siento bien conmigo mismo?…

El primer paso es darse cuenta de la necesidad de un cambio, reconocer que el camino por el que vamos no es el correcto, asimilarlo y estar dispuesto a modificar cualquier aspecto de nuestra vida que mejore nuestra situación.

Para orientarnos se suele buscar ayuda: lo comentamos con las personas cercanas, buscamos en internet, miramos libros de autoayuda, incluso buscamos ayuda profesional. Es entonces cuando empezamos a investigar y a dedicarnos tiempo a nosotros mismos y sin darnos cuenta estamos invirtiendo en nuestro bienestar.

No es fácil encontrar el siguiente paso pero es fundamental ser activos y persistentes.

Igual que el puente evita que nos mojemos los pies, nuestra mente evita que nos invada la negatividad

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