Google sabe lo que podemos comer y lo que no

Una vez que tomamos la decisión de cuidarnos no hace falta gastarse más dinero en ayuda externa. Afortunadamente en estos tiempo la inmensa mayoría de la gente tiene acceso a internet y, si uno sabe buscar, puede encontrarlo todo. Hay infinidad de información sobre dietas saludables y vida sana pero no podemos caer en la trampa de las dietas milagro, ejercicios milagrosos, y trucos de marketing como «pierda 5 kilos en una semana». No es necesario «comprar» nada, ni pastillas milagrosas, ni aparatos de ejercicio que hacen que tus abdominales parezcan los de Rambo, ni ropa que ayuda a perder peso,… Para cuidarse sólo hay que comer bien, hacer ejercicio y ser constante y no hace falta gastar en nada más que en comida sana.

Después de bucear mucho en internet he llegado a la conclusión (…y lo puesto a prueba y me ha funcionado) de que es necesario un equilibrio entre comer bien y hacer ejercicio, y que este equilibrio no es siempre el mismo a lo largo del tiempo. A medida que nos introducimos en el mundo de la vida sana, nuestro cuerpo va cambiando y sus necesidades también. Es importante «escuchar» al cuerpo.

A continuación presentaré unas pautas de alimentación que he seguido durante aproximadamente año y medio que, combinado con ejercicio diario, me han ayudado a perder aproximadamente 17kg.

  • Sólo una tostada de pan integral al día, yo elegí el desayuno.
  • La pasta (blanca) y el arroz (blanco) quedan vetados: sólo una ración a la semana
  • Carnes blancas (pollo y pavo) y pescado a la plancha, sin límite.
  • Verduras al vapor, cocidas, salteadas con poco aceite, sin límite
  • Ensaladas de lechuga, tomate, atún al natural, pepino, zanahoria.
  • Espárragos blancos y verdes. Pimientos asados.
  • Caldos de verduras
  • Leche semidesnatada
  • Huevos cocidos, máximo 2 a la semana
  • Patata cocida
  • Legumbres
  • Endulzar con sacarina
  • Alíate con los pepinillos y cebollitas en vinagre
  • Nada de fritos, ni salsas, ni bollería, ni azúcar, ni galletas, ni queso, ni aceitunas.
  • Nada de embutidos (el jamón serrano mejor que de York)
  • Nada de snacks, ni bebidas azucaradas, ni con gas
  • Nada de comida enlatada

Fundamentalmente hay que reducir drásticamente la ingesta de hidratos de carbono simples y sustituirlos por carbohidratos complejos (patatas, boniatos, arroz y harina integral, legumbres) y proteínas, sobre todo porque al combinarlo con ejercicio, nuestro cuerpo nos las va a pedir para «alimentar» nuestros músculos.

¡No se pasa nada de hambre! Hay muchísimos alimentos que podemos tomar pero también hay muchos que no se pueden ni oler. El quid de la cuestión es concentrarse en los alimentos «sanos» y no echar de menos los prohibidos. Simplemente hay que eliminarnos de nuestra cabeza, como si no existieran. Y eso es algo que debemos hacer nosotros mismos, con nuestro pleno convencimiento de querer llevar una vida más saludable y ser fuertes en nuestra decisión de cuidarnos.

Una vez que comenzamos a comer sano es importante que cada día, antes de dormir reflexionemos y hagamos un resumen de cómo nos ha ido el día: qué hemos comido, cómo nos hemos sentido, cómo nos sentimos en ese momento. Eso nos ayudará a relajarnos y dormir mejor. Siéntete orgulloso de ti mismo por haberte cuidado ese día y te dará fuerzas y ánimo para el día siguiente.

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