El mejor equipamiento eres tú

Hoy en día es muy difícil hacer algo sin que se entere todo el mundo bien porque se te ocurre la idea de publicar alguna fot en tu estado o en alguna red social o porque aceptas las famosas «galletitas» que te sugieren en todas las páginas de internet que consultas. Total, que te tienen pillado por todas partes. Si a todo esto le sumas la llamada de tu madre que te pregunta hasta por el número de veces que masticar cada bocado de un filete, pues resulta muy difícil desaparecer.

No hace mucho se me ocurrió buscar por la red precios de bloques de yoga: nunca he tenido ninguno (y ya hace tiempo que practico) pero pensé que podrían ayudarme a mejorar algunas posturas y por supuesto la alineación. Y cometí el error de buscar y comparar. Desde entonces me acribillan, tanto por correo electrónico como en cada página que visito para otras consultas, con equipamiento de yoga desde todas las casas de deportes conocidas y desde las que aún están por conocer.

Y una se para a pensar y le da vueltas a toda esta locura del consumismo y de las necesidades que nos creamos y que nos crean hasta el punto de asociar una gran cantidad de gastos materiales a algo tan espiritual como es el yoga. Reconozco que una buena esterilla te aporta estabilidad y adherencia pero también reconozco que muchas veces he hecho yoga sobre el césped o directamente en el suelo de mi casa.

De igual forma la ropa parece ser importante: Si no llevas el símbolo Om en la camiseta no te saldrá bien ni una sola postura… o ¿qué nos quieren vender?. La ropa más cómoda para la práctica es la que va ajustada ya que pasas de estar boca arriba a estar boca abajo en segundos y la camiseta «tapaculos» se te apelotona en los hombros y no te deja ver, pierdes el equilibrio y te caes. Por tanto con unas mallas y una camiseta de tirantas ajustada es suficiente.

Hace unos años supe de la existencia de la calistenia que, básicamente era lo que hacíamos en la clase de gimnasia en el cole pero a un nivel un pelín superior. No es difícil entender que nuestro propio cuerpo puede servirnos de peso o lastre para ejercitar los músculos. Cuando subimos escaleras estamos usando nuestro peso como lastre. Visto así nosotros podemos ser nuestro propio aparato de gimnasio, solo hace falta saber cómo.

De esta forma, no es necesario gastarse ni un duro en equipamiento: solo hace falta saber qué posturas ejercitan qué músculos. Abdominales, sentadillas, flexiones,…y todas sus variantes que dependen de cómo juguemos con nuestro propio cuerpo. Pincha aquí para ver un ejemplo o aquí.

Plancha apoyada en antebrazos

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